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Museo Casa de Yrurtia

Lía Correa Morales, pionera en el arte argentino

A lo largo de la historia, las mujeres han sido artistas, docentes, miembros de asociaciones de arte, escritoras, coleccionistas, directoras de museos.Conocer la vida y obra de Lía Correa Morales desafía el silencio en torno a la participación femenina en la producción artística y cultural durante principios del siglo XX

Lía Correa Morales nació en Buenos Aires en 1893, dentro de un hogar donde se desarrollaba una ferviente actividad artística e intelectual. Su padre fue el reconocido escultor Lucio Correa Morales y su madre, la geógrafa, pintora y escritora Elina González Acha. Durante las tardes, Elina tomaba el té con la maestra Rosario Vera Peñaloza y con Cecilia Grierson, la primera médica argentina. Estas mujeres fueron figuras claves en el incipiente feminismo porteño.

Durante su infancia y juventud pasó mucho tiempo en el taller de su padre, donde comenzó a experimentar con el dibujo y la pintura. A los 24 años, se casó con Abel Espinosa Viale y se mudaron a la Patagonia. Tras dos años de matrimonio, su esposo murió abruptamente. Lía regresó a Buenos Aires, retomó su práctica artística y se reencontró con Rogelio Yrurtia, a quien conocía desde pequeña porque había sido discípulo de su padre. En ese momento, Yrurtia ya era un escultor reconocido.



En 1922, Lía viajó a Europa, donde vivió hasta 1929, en estrecho contacto con Yrurtia, quién en aquellos años se encontraba en Francia trabajando en el mausoleo de Rivadavia.

Ese tiempo de formación en Europa fueron los más prolíferos en su actividad artística, recibió premios, se formó con grandes maestros y expuso sus obras en el Salón Nacional y el Salón de la Société Nationale des Beaux Arts, donde las obras realizadas por mujeres no eran frecuentes.

De vuelta en Argentina, y tras el fallecimiento de Gertrudis, la primera esposa de Yrurtia, Rogelio y Lía se casaron en una iglesia del barrio de Belgrano; él con 57 años y ella con 43.

Lía transgresora
Lía incursionó en el desnudo, un tema que históricamente estuvo vedado a las mujeres artistas. Indagó en el género y trabajó de manera constante realizando dibujos y monocopias sobre el tema. Sin embargo, sus obras más reconocidas son los retratos de niños y de miembros de su grupo familiar.
En 1935 desafía las convenciones establecidas realizando un autorretrato en óleo al que llamó “Despertar”.
La investigadora Georgina Gluzman considera que Lía Correa Morales subvierte los géneros del autorretrato y del desnudo al colocarse a sí misma en el lugar de la modelo.
En paralelo a su interés por los desnudos, se interesó en las bailarinas, comenzó a estudiar sus movimientos, a plasmarlos en croquis y expuso varios de esos trabajos en la Dirección Nacional de Bellas Artes. Posteriormente, Yrurtia también se sintió atraído por la temática y se estableció un diálogo de obras entre artistas.



Lía directora
Yrurtia y Correa Morales compartieron intereses artísticos y se complementaron en la colaboración creativa. Vivieron juntos en la casona de la calle calle O ́Higgins entre Blanco Encalada y Olazábal hasta sus últimos días. Yrurtia supervisó la obra y la ornamentó con elementos iconográficos de la masonería.
Con su mobiliario completo y obras de arte, Rogelio Yrurtia y Lía Correa Morales transfirieron su casa al Estado Nacional y organizaron un museo que abrió sus puertas el 9 de julio de 1949. Tras la muerte de Yrurtia en 1950, Lía quedó a cargo de la dirección y se convirtió en una de las primeras mujeres en dirigir un museo de bellas artes.
Comenzó a ejercer con pasión la tarea de administrar el museo, aunque, dolida por la pérdida de su maestro y esposo, dejó atrás la producción de retratos al óleo, desnudos y monocopias. Ocasionalmente iba al Teatro Colón a realizar dibujos en lápiz sobre las bailarinas o retrataba a algún niño del barrio que se cruzaba en sus paseos matinales.