Desde el 17 de septiembre hasta el 27 de noviembre en el Museo de la Cárcova.

En vísperas de los festejos del primer centenario de 1910 Rogelio Yrurtia presenta a la Municipalidad de Buenos Aires en 1907 el proyecto para una obra monumental  titulada El triunfo del Trabajo. (1)

El intendente Carlos T. de Alvear le encarga la ejecución de la obra luego de aprobar el proyecto en base a la maqueta presentada, que estaba planteada para ser esculpida en mármol y en una escala ampliada, es decir, mas grande que la natural. Yrurtia entonces se dirige a trabajar a su taller de París, ciudad en la que residía desde hacía unos años gracias a una beca del Estado Nacional.

Esta primera maqueta estaba compuesta por cinco figuras, tres hombres y dos mujeres e incluía además un arado del tipo de los llamados de asiento o sulky, que era tirado por los tres hombres y sobre el cual se encontraba una de las figuras femeninas con un niño en brazos.

Sobre este primer esbozo, Yrurtia fue modificando la composición y sumando otras figuras, que alcanzaron las 14 en la versión final y formar 3 conjuntos dentro del mismo grupo escultórico.

La obra también fue cambiando de nombres (El Triunfo del Trabajo, Himno al Trabajo, Canto al Sol) hasta el definitivo: Canto al Trabajo. Hacia 1916 Yrurtia realiza un cambio substancial: reemplaza el arado por la gran piedra que, asentada sobre un rodillo, arrastra un grupo de figuras masculinas.

 

Desde la presentación como maqueta en 1907 hasta su inauguración en 1922, la obra y el autor atravesaron diferentes épocas y contextos sociales, desde la llamada “Belle Époque”(1871) que culminó con el inicio de la Primera Guerra mundial (1914-1918) y la posguerra.

La Belle Époque y su correlato con la llamada Segunda Revolución Industrial, dió comienzo a la expansión y globalización económicas de Europa gracias a las nuevas tecnologías del transporte tales como el barco de vapor, el ferrocarril, el automóvil, el avión, y de las comunicaciones como el telégrafo sin hilos y el teléfono. Todo esto en un contexto en el cual las grandes potencias de la época extraían las materias primas de sus colonias.

A partir de 1914 todas estas tecnologías se perfeccionaron pero dedicadas a lo bélico, los aviones fueron armados, se perfeccionaron los submarinos, aparecieron los primeros tanques y el portaaviones. Un conflicto que combinó métodos de producción industrial, o en serie, con la innovación tecnológica ¿Cómo afectaron estos acontecimientos al desarrollo y la concreción de Canto al Trabajo?

Sobre todo en el cambio fundamental, el reemplazo del arado en 1916, en medio de los combates y bombardeos, que acontecían no muy lejos de Paris. ¿Se produjo una decepción en Yrurtia hacia la tecnología como herramienta de progreso y civilización, el arado (2), cuando los adelantos tecnológicos se utilizaron para fines bélicos y se tornaron elementos de masacre?

Yrurtia escribe a Schiaffino : “he desistido del arado (…) considerando que no responde, ni a la idea general, ni al conjunto decorativo, que lo habría con toda seguridad empequeñecido. Lo que he concebido es algo humano, eternamente humano, y que seguirá siéndolo, tanto que los hombres sean humanos.” 

¿Qué es lo “eternamente humano”?  La utilización de la tecnología en la destrucción de los cuerpos? El trabajo como opresión?

 

El Canto al Trabajo fue dado a conocer por partes antes de su finalización por medio de fotografías, que se publicaban en la prensa local y exposiciones en Salones de los estudios que iba terminando. Este particular sistema utilizado por Yrurtia para difundir sus avances y demostrar la continuidad de su trabajo, le permitía también de alguna manera mantener cierto suspenso sobre la apariencia que tendría la obra finalizada.

La exposición presenta algunos de estos estudios, que fueron fundidos en bronce luego de la muerte del escultor por Lía Correa Morales, artista, directora del Museo Casa de Yrurtia entre 1950 y 1975 y segunda esposa del escultor. Los torsos, dispuestos en la sala procurando mantener la posición que ocupan en el grupo escultórico, se ven confrontados por dos artistas contemporáneos: Grete Stern y Leonel Luna.

En la fotografía de Grete Stern, un fotomontaje de la serie publicada en la revista Idilio en 1949, que corresponde al Sueño Nro 15 (Sueños de cansancio), la protagonista arrastra  una piedra, visiblemente mayor que su propio peso, hacia la cima de una montaña en una clara referencia al Mito de Sísifo.

En el caso de Leonel Luna su obra Canto al Trabajo, de 2014, es una remake ubicada en un entorno agreste y atravesada por la crisis de 2001-2002, que dió lugar a  la emergencia de los “cartoneros”, hoy llamados “recuperadores urbanos”. La piedra aquí es reemplazada por una pila de cartones y la presencia de la mujer se vuelve predominante dentro del grupo de figuras.

En las obras de estos artistas se pueden establecer resonancias compartidas que, desde lo iconográfico se amplían a su sistema constructivo: parten de fragmentos para construir la imagen final.

Los tres enuncian una cierta idea de trabajo, en Yrurtia es presentado como un esfuerzo cooperativo que asegura lo venidero, en Stern como una carga en soledad, un esfuerzo que se sospecha inútil,  y en Luna, actualizado como precarización, la piedra trocada en cartones es el sustento del presente y la intuición de un porvenir.

La presencia de una cabeza perteneciente a la obra Las Pecadoras, junto a una fotografía destinada por Yrurtia a Ernesto de la Cárcova, nos da una idea de la obra completa, la cual ya no existe, y también sobre la amistad entre ambos artistas.

Se destaca además en esta exposición a Geertuida Radersma (1877-1935), critica de arte y literatura y primera esposa del escultor, a quien le dedica el monumento.

La  exposición incluye material gráfico y documentos del escultor.

El Canto al Trabajo a 100 años de su inauguración posee aún una dimensión histórica y política que rehuye de la obsolescencia para continuar situándonos en la potencia de su espacio utópico.

Lic. Marcelo de la Fuente
Curador
Area de Investigación
Museo Casa de Yrurtia

 

(1)Dentro del plan de embellecimiento de la ciudad en visperas de los festejos del  centenario de 1910, que incluía el diseño y la  creación de grandes espacios verdes a cargo de Carlos Thays, se contemplaba la adquisición de obras escultóricas para ser situadas en estos paseos. Las esculturas deberían poseer la doble finalidad de “embellecer” y además ejercer una pedagogía acerca de hechos históricos y ciertos valores con la idea de dar una cierta unidad o “identidad nacional” a la creciente inmigración de diferentes países que arribaba a nuestro país. 
(2) El arado de asiento se comenzó a utilizar en Argentina a fines del siglo XIX. Antes se ensayó el arado a vapor proveniente de Inglaterra, el cual fue descartado por no tener una buena relación costo-beneficio.

Cuándo

A partir del 17 Set. 2022
Hasta el 27 Nov. 2022

Dónde

Av. España 1701 -CABA-